Seguridad y privacidad

Fotos para un perfil de pareja: qué mostrar y qué guardarse

Por Equipo editorial de SwingersArgentinos

Pareja en el sofá revisa una foto en el celular mientras ella señala hacia un costado

Lo primero que cualquiera mira en un perfil de pareja son las fotos, muchas veces antes de leer una línea. También es donde más se cuenta sin querer: el problema rara vez son ustedes, sino lo que tienen atrás.

Antes de ver si salieron lindos, háganse otra pregunta: ¿qué dice esta imagen que no decidimos decir? Una foto en el living puede dar pistas del barrio, del laburo o del auto, sin que nadie se dé cuenta.

Acá va qué mirar, qué hacer con lo de la cara, cómo sacar fotos pensadas para esto y qué conviene arreglar de a dos.

Las pistas que se cuelan en una foto

Hagan la prueba con una que tengan en el celu: hagan de cuenta que ustedes no están y miren el resto.

  • Lo de atrás. El calendario del laburo, el cartel del negocio, el pasillo del edificio, lo que se ve desde el balcón.
  • Vidrios y espejos. También la tele apagada y los anteojos de sol: te pueden mostrar el cuarto entero o a quien saca la foto.
  • Ropa y objetos. La camiseta de un club de barrio, el uniforme, la credencial colgada, la patente del auto.
  • Marcas en el cuerpo. Un tatuaje llamativo o una cicatriz te identifican casi como una cara, y no se pueden cambiar.
  • Lo que viaja en el archivo. Muchos celus guardan el lugar de la toma dentro de la imagen. Algunos sitios borran esos datos al subirla y otros no, y mandarla por un chat no te garantiza nada.

Para eso último hay un truco simple: abran la foto, sáquenle una captura de pantalla y usen esa captura, que no lleva la ubicación del original.

Mostrar la cara o no

Depende de cuánto se juegan. No es lo mismo atender al público en un pueblo chico, donde te conocen todos, que tener un laburo sin exposición en una gran ciudad. Mostrarla puede dar más confianza y no mostrarla los cuida más; las dos valen.

También hay un camino del medio: ir de a poco. Arrancan con fotos donde no se los reconozca (de espaldas, de costado, a contraluz o con un encuadre que corta la cara) y muestran más en privado cuando la charla da.

Si van por ahí, tres consejos:

  • Avísenlo en el texto. «Mostramos la cara cuando nos conocemos un poco» les ahorra la pregunta.
  • Mejor un encuadre que un parche. Los stickers y las franjas negras llaman más la atención que una foto bien cortada.
  • Acepten la respuesta del otro. Hay quien necesita ver más para seguir, y si no coinciden, no pasa nada.

Lo que ni ahí va: usar fotos de otras personas o imágenes hechas con inteligencia artificial como si fueran ustedes. Si quieren cuidarse, una foto real donde no se los identifique es mucho mejor.

Fotos hechas especialmente para el perfil

No hace falta un fotógrafo: con el celu y un rato libre alcanza.

  • Primero el fondo, después la pose. Una pared lisa, una plaza cualquiera, una cocina sin papeles a la vista.
  • Luz de costado. Busquen una ventana y olvídense del flash.
  • Por lo menos una de los dos. Sin eso, un perfil de pareja pierde bastante sentido.
  • Que sean diferentes. Combinen planos y sumen alguna tomando mate o haciendo algo que les copa. Unas pocas distintas dicen más que veinte iguales.
  • Inéditas. Si ya las subieron a Instagram, una búsqueda inversa puede llevar a sus nombres. Lo explicamos en cómo cuidar tus datos.

Lo que tienen que acordar los dos

Cada foto expone a dos personas, aunque el perfil lo maneje uno solo. Por eso, antes de publicar, arreglen tres cosas:

  • Qué foto exacta se sube. Decir «alguna de los dos» no es decir que sí a esta.
  • Dónde se va a ver. No es lo mismo el perfil que un mensaje privado.
  • Qué se puede mandar sin consultar. Si no lo hablaron, se pregunta.

El que contesta los chats no elige por el otro cómo se muestra. Si les cuesta bajarlo a palabras, vean reglas y acuerdos de pareja.

Cuando una foto ya salió

Mejor saberlo de entrada: borrar no alcanza. El que la descargó o le sacó una captura la sigue teniendo, y no hay botón que lo arregle.

  • Piénsenlo antes de mandar. La pregunta no es si después pueden sacarla, sino si les molestaría verla en otro lado. Si les molestaría, no va.
  • Las íntimas, sin presión. Solo si tienen ganas, nunca para sacarse de encima a alguien que insiste, y sin rasgos reconocibles si eso les preocupa.

Si alguien amenaza con difundir sus imágenes, no paguen, corten el contacto y guarden capturas. Qué hacer y a quién recurrir está en si hay presión, acoso o un posible engaño.

Qué control tienen en la cuenta

Antes de subir sus mejores fotos, fíjense en su cuenta si pueden elegir quién ve cada una, si existen álbumes privados y qué pasa con el material al cerrarla. Hasta que no la vean andando, hagan de cuenta que esa función no existe.

Cuánto tiempo se conservan los datos y para qué se usan debería figurar en la política de privacidad. Si les queda alguna duda, sáquensela antes de publicar.

Errores frecuentes con las fotos

  • Reciclar una foto de redes. Es facilísimo de evitar y deja el perfil a una búsqueda de distancia de sus nombres.
  • Elegir solo por cómo salieron. Y terminar subiéndola con la puerta de casa de fondo.
  • Que no haya una de los dos juntos en un perfil que dice ser de pareja.
  • Usar fotos viejas. En el primer encuentro después hay que dar explicaciones.
  • Mandar señales cruzadas. Un texto tranqui con fotos muy subidas de tono atrae charlas que no querían tener.
  • Subir una imagen sin que el otro la haya visto. Aunque haya salido bárbaro.
  • Ceder por cansancio. Una foto íntima mandada para que dejen de insistir no fue una decisión.

Control final, foto por foto

De a una, sin apuro:

  • Sacando a las personas, ¿qué queda en la imagen?
  • ¿Algún espejo, vidrio o anteojo refleja algo?
  • ¿Se lee un logo, una patente o un uniforme?
  • ¿Se distingue una cicatriz o un tatuaje nuestro?
  • ¿Ya la publicamos en otra parte?
  • ¿Es una captura, para no llevar los datos del archivo?
  • ¿Los dos dijimos que sí a esta foto en particular?
  • Si termina dando vueltas fuera de la plataforma, ¿lo bancamos?

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio mostrar la cara?

No hace falta para tener un perfil creíble: alcanza con ser claros. Mucha gente prefiere esperar en este ambiente. Cuéntenlo en la descripción y muestren más cuando estén tranquilos.

¿Cuántas fotos conviene subir?

No hay un número mágico. Con unas pocas distintas entre sí suele alcanzar, si hay por lo menos una de los dos. Cuantas más suben, más chances hay de que se escape un detalle en alguna.

¿De verdad la ubicación puede quedar guardada en la imagen?

Sí, en muchos celulares la cámara la registra. Pueden desactivarla en los ajustes de la cámara y, para las que ya sacaron, usar una captura de pantalla en lugar del archivo original.

¿Sirven las imágenes hechas con inteligencia artificial?

Como si fueran ustedes, no. Quien las detecta deja de confiar en todo lo demás, y además presentan a personas que no existen. Si no quieren mostrarse, elijan una foto real y sin rasgos reconocibles.

Ya la mandamos y no estamos conformes. ¿Hay vuelta atrás?

Pueden pedir que la borren y sacarla de donde la publicaron, pero no hay forma de saber si alguien se quedó con una copia. Si además los presionan o amenazan, vean qué hacer en esos casos.

¿Y ahora qué?

Vuelvan a la prueba del principio: miren la foto como si ustedes no estuvieran. Casi todo lo que no querían contar aparece ahí.

Las fotos son una parte de la discreción; el mail, el usuario y el resto de los datos también cuentan, y lo juntamos todo en nuestra guía.

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