Conocer otras parejas

Cómo plantearle a tu pareja conocer a otras parejas

Por Equipo editorial de SwingersArgentinos

Pareja conversa frente a frente en la mesa de la cocina, con café a la mañana

Si estás por sacar este tema, seguro hace rato que le venís dando vueltas. Tu pareja, en cambio, capaz lo escucha por primera vez. Esa diferencia de tiempos explica buena parte de lo que puede salir mal, así que tenela presente.

La primera charla no tiene que terminar en un sí ni en un no. La idea es más chica: que cada uno entienda qué le pasa al otro con el tema. Si lo logran, salió bien, sea cual sea la respuesta.

Te contamos cómo prepararla, cómo arrancar, cómo escuchar y qué hacer según lo que salga.

Antes, aclarate qué estás proponiendo

«Conocer a otras parejas» puede querer decir cualquier cosa, y no todo compromete igual:

  • Contar una curiosidad o una fantasía, sin pedir nada a cambio.
  • Leer juntos sobre un mundo del que algo escucharon.
  • Chatear con parejas, sin plan de verse por ahora.
  • Pensar en un encuentro, si alguna vez pinta.

Si no lo aclarás, tu pareja va a tener que adivinar, y lo más probable es que se imagine la versión más fuerte. Te puede ayudar anotar para vos qué te atrae, qué dudas tenés y qué querés preguntarle.

Si vas a nombrar el intercambio de parejas, informate antes, porque cada uno entiende algo distinto. Si preferís arrancar por los conceptos, tenés la guía del ambiente liberal.

Elegí bien cuándo

  • Con tiempo y sin testigos. No es para los cinco minutos antes de salir al laburo ni para el medio de un asado con amigos.
  • Lejos de una pelea. En el medio de una pelea, cualquier propuesta suena a reproche.
  • Sin una fecha encima. «Una pareja nos invitó el sábado» transforma la charla en un ultimátum.
  • Sin hechos consumados. Si ya abriste una cuenta o le escribiste a alguien, contalo: arrancar escondiéndolo cambia todo.

Una buena forma de arrancar es avisar antes: «¿Tenés un rato este finde? Quiero contarte algo tranqui». Así tu pareja puede elegir un momento en que pueda escucharte de verdad.

Cómo decir la primera frase

Según lo que quieras plantear, podés probar con algo así, a su manera de hablar:

«Hay algo que me da curiosidad y quiero contártelo. No decidí nada y no necesito que me contestes hoy.»

«Estuve pensando qué nos pasaría si conociéramos a otras parejas del ambiente. Hablarlo no quiere decir que haya que hacerlo.»

«Me importa saber qué te genera, incluso si la idea no te gusta para nada.»

Las tres separan charlar de decidir. Eso sí, tienen que ser verdad: decir «es solo una idea» cuando ya hay un perfil armado o un contacto en marcha es chamuyo, y es un engaño que puede salir a la luz.

Preguntá qué entendió

Lo que vos decís y lo que tu pareja escucha pueden estar muy lejos. Se puede imaginar desde una cena con gente nueva hasta algo mucho más concreto. Preguntale:

  • «¿Qué te imaginaste cuando te lo dije?»
  • «¿Hay algo que te preocupe más que el resto?»
  • «¿Querés que sigamos o lo dejamos por hoy?»

Si aparece un miedo, no lo tapes con un «eso no va a pasar». Puede sonar tranquilizador, pero corta la charla y el miedo sigue ahí. Mejor preguntale qué es exactamente lo que le preocupa.

Escuchar no es estar de acuerdo, pero sí tomarte en serio lo que te dicen, sin tratar una duda como una pared que hay que voltear.

Según lo que aparezca

A los dos les interesa

No salgan corriendo a buscar contactos. «Los dos queremos» puede esconder ideas muy distintas, así que sigan charlando hasta ver qué quiere cada uno.

Hay dudas o necesita tiempo

Decile que se puede retomar cuando quiera, y soltalo. Ponerle fecha o recordárselo cada tanto es otra forma de presionar.

La respuesta es no

Se banca. Volver con otras palabras a ver si esta vez pasa, o sacarlo cada pocas semanas, no es explorar la idea: es desgastar hasta conseguir un sí.

Lo escucha como una queja sobre la relación

Se entiende, y merece una respuesta en serio. Contale qué significa para vos y qué no, sin sacártelo de encima con un «no tiene nada que ver». Tampoco le digas que a todas las parejas les pasa: no lo sabés.

Preguntas para las próximas charlas

No hace falta contestarlas todas de una. Pueden agarrar una hoy y otra dentro de un mes.

PreguntaPara qué sirve
«¿Qué parte de esto te atrae?»Separar las ganas propias de acompañar al otro.
«¿Qué no te gustaría probar?»Hablar de límites antes de que haya un caso concreto.
«¿Lo imaginás siempre juntos?»Evitar un malentendido que puede saltar tarde.
«¿Qué no querríamos que se sepa?»Definir la discreción antes de crear un perfil.
«¿Qué frase usamos si alguno quiere cortar?»Tenerlo resuelto antes de que haga falta.

Si ven que usan la misma palabra para cosas distintas, repasen las diferencias entre pareja abierta y swinger.

Si los dos quieren seguir

Después de una buena charla no hay que registrarse sí o sí. Hay opciones más chicas:

  • Leer algo juntos y comentarlo.
  • Escribir una presentación solo para ustedes.
  • Dejar pasar unos días y volver a charlarlo.

Cuando quieran bajarlo a tierra, sigan con reglas y acuerdos de pareja, cómo conocer parejas swinger online y el primer mensaje.

Lo que convierte la charla en presión

  • Comparar. «Unos amigos lo hacen» da a entender que lo normal es decir que sí.
  • Cobrar el pasado. Una fantasía que charlaron hace años no compromete a nadie hoy.
  • Leer interés como un sí. Querer hablar del tema no es aceptar lo que venga.
  • Hacerlo una prueba de amor. Tratar un no como falta de confianza o de apertura es presionar.
  • Decir «solo charlemos» esperando un sí. Se nota de lejos.
  • Esconder lo que ya hiciste. Cuando se sabe, pesa más que la propuesta.
  • Exigir respuesta ya. Un sí a la fuerza no sirve como acuerdo.

Salió bien si, al terminar

  • Quedó claro qué proponía el que sacó el tema.
  • Se sabe qué entendió y qué le preocupa al otro.
  • Se pudo decir «no» o «todavía no» sin que volaran los platos.
  • Tienen claro cómo sigue: más charla, una pausa o hasta acá.

Cualquiera de esas salidas vale. No haber decidido nada también es un buen final para esta charla.

Preguntas frecuentes

¿Cómo lo saco si nunca tocamos el tema?

Avisá que querés hablar de algo y busquen un rato tranqui. Arrancá por tu curiosidad, no por un plan, y aclará que no esperás una respuesta ese día.

Me da curiosidad, ¿eso quiere decir que busco otra relación?

No necesariamente. Es un dato sobre lo que te llama la atención, no una decisión. Capaz que, al charlarlo, descubrís que con eso te alcanzaba.

Me pidió que le dé tiempo. ¿Cómo sigo?

Respetá ese pedido, sin poner fechas ni volver sobre el tema. Dejá que elija cuándo retomar. Si insistís cada pocos días, ese tiempo se vuelve una cuenta regresiva.

¿Hay que definir todos los límites en la primera charla?

Ni ahí. Primero, entender qué siente cada uno. Las reglas llegan si los dos quieren seguir, y meterlas en la primera charla la hace mucho más pesada.

¿Y ahora qué?

Si a los dos les pinta avanzar, lo que sigue todavía no es buscar a nadie, sino definir qué entra y qué no para cada uno. Ahí una buena charla se vuelve acuerdos que se pueden bancar.

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