Cómo elegir el lugar para un primer encuentro swinger
«¿Dónde nos vemos?» parece un detalle y termina marcando buena parte del encuentro. Un buen lugar te deja charlar e irte sin dar explicaciones. El equivocado te deja en un asado en casa ajena, sin saber cómo volverte ni cómo decir que preferís no seguir.
No hace falta dar con el lugar perfecto. Alcanza con tres requisitos que cumplen muchos cafés y bares de cualquier ciudad. No vamos a recomendar locales: la idea es que elijan ustedes, estén en Buenos Aires, Rosario o Córdoba.
Tres requisitos que no se discuten
Lo demás es cuestión de gustos:
- Gente alrededor. No por miedo: con gente cerca todo es más relajado y nadie siente que ya está todo cocinado.
- Lugar para charlar. Si tienen que gritarse al oído, se van a ir sin saber nada de nadie.
- Libertad para volver. Cada pareja se maneja por su cuenta y no depende de nadie para irse.
Si falta uno, busquen otro lugar: los otros dos no lo compensan.
Qué tipo de lugar conviene
Más que la dirección, importa qué tipo de lugar es:
| Lugar | Cómo suele resultar |
|---|---|
| Café o bar tranquilo a la tarde | La más simple. Pedís algo, charlás, y con una hora ya está. Ante la duda, vayan por acá. |
| Heladería o confitería | Informal y fácil de cortar. Copada si alguien prefiere no tomar alcohol. |
| Cervecería o vinería temprano | Tiene más clima que un café. Va bien antes de que se llene y mientras la música deje escucharse. |
| Caminata por una zona con movimiento | Una costanera, un parque o una peatonal ayudan a quien se pone nervioso sentado frente a otros. Arranquen en un café. |
| Cena en un restaurante o parrilla | Demasiado para la primera vez. Hay que esperar los platos y la cuenta antes de poder levantarse. Guárdenla para más adelante. |
| Boliche o bar con música fuerte | No se escuchan nada y el alcohol llega antes que la confianza. Déjenlo para otra salida. |
| Asado o reunión en una casa | Ni ahí, por más amable que suene. Se pierden los tres requisitos y se da por hecho algo que nadie habló. |
| Local o fiesta del ambiente | No para conocerse: el lugar ya sugiere un plan que ustedes todavía no hablaron. Si algún día quieren ir, lean estos consejos. |
Arrancar con algo chico deja abierta la opción de estirar la salida. Arrancar con algo grande no te deja achicarla.
Ir, quedarse y volver
Piensen estos tres momentos antes de confirmar:
La ida
Por separado. No pasen a buscar a nadie ni dejen que los busquen: además de poder irse cuando quieran, nadie se entera dónde viven. Elijan un punto cómodo para las dos parejas: si unos están en Quilmes y otros en San Isidro, mejor un lugar en Capital que el barrio de cualquiera de ellos. Y antes de salir, chequeen hasta qué hora hay tren o bondi.
La duración
Tiren un horario de entrada: «tenemos un par de horas». Si la están pasando bien, se cambia; si no, nadie tiene que inventar una excusa. Sin eso, es fácil quedarse de más solo por no saber cómo levantarse.
La salida
Entre ustedes, arreglen una señal corta que quiera decir «me quiero ir», para no debatirlo delante de nadie. Cuando alguno la usa, se van de una, y lo charlan después.
Una persona de confianza puede saber el lugar y el horario, si eso les da tranquilidad. No hace falta contar para qué.
Quién decide el lugar
Se propone y se arregla entre todos. Si una pareja tira un bar, la otra tiene que poder pedir otro sin drama.
Busquen terreno neutral: ni el bar donde a unos los conocen de toda la vida ni la esquina de su casa. En una ciudad chica esto importa el doble, porque cuesta encontrar un lugar donde no te conozca nadie.
Y fíjense en un detalle: qué hacen cuando les proponen cambiar de lugar. Si contestan «dale, sin problema», joya. Si insisten con el suyo o les molesta que prefieran un lugar con gente, ya les están diciendo algo antes del primer café.
Haber arreglado una salida tampoco los obliga a ir a cualquier lado. Un «no nos cierra» sigue siendo válido.
Si alguien quiere cambiar de plan
En el medio del café, alguien tira de seguir en otro lado, pasar por su casa o estirar la noche. Puede pasar, y es más fácil responder si lo pensaron antes: un plan nuevo es una decisión nueva, y la toman las cuatro personas ahí mismo. Lo que se dijo en un chat no cuenta.
Algunas respuestas simples, sin drama:
«Hasta acá por hoy. La pasamos muy bien, ¿nos vemos otro día?»
«Lo charlamos entre nosotros y les avisamos; no lo teníamos pensado.»
«Por ahora estamos bien en este lugar, gracias.»
Haberse hecho el viaje, pagar una vuelta o reservar la tarde no los compromete a nada. Si alguien se los plantea como una deuda, ya tienen un buen motivo para irse. Para arreglarlo de antemano, vean reglas y acuerdos de pareja.
Errores al organizar el primer encuentro
- Ir a un lugar ruidoso. Van a volver sabiendo lo mismo que antes.
- Armar una cena. Es mucho tiempo y una cuenta de por medio, sin forma elegante de rajarse.
- Compartir el auto. Después hay que negociar hasta la vuelta.
- No hablar de horarios. Sin un horario, más de uno se queda de compromiso.
- Elegir la zona de una de las dos parejas. Una juega de local y hay más chances de cruzarse con conocidos.
- Dividir la cuenta por transferencia. Un alias o un comprobante pueden mostrar tu nombre completo. Lleven efectivo o paguen cada uno lo suyo en el local.
- Tomar de más. Si van a decidir algo, mejor con la cabeza clara.
- Decir que sí para no cortar el clima. El clima se recupera; lo que aceptaste sin ganas, no.
Antes de confirmar el lugar
- ¿Va a haber gente en ese horario?
- ¿El ruido nos deja charlar?
- ¿Cada pareja va y vuelve por su cuenta?
- ¿Queda lejos del barrio y del entorno de los dos?
- ¿Hablamos de cuánto tiempo tenemos?
- ¿Tenemos una señal para irnos?
- ¿Le avisamos a alguien dónde estaremos?
Si contestan que sí a todo, el lugar ya está, y lo único que queda es ver si se caen bien.
Preguntas frecuentes
¿Queda mal proponer un lugar público?
Ni ahí. Es un pedido razonable y les saca presión a todos. Si a la otra pareja le parece mucho, ya tienen un dato.
¿Qué hacemos si estamos lejos, por ejemplo en La Plata y Luján?
Busquen un punto del medio y dejen resuelta la vuelta desde antes. Haberse hecho tantos kilómetros no es motivo para quedarse más de lo que querían: el viaje ya está hecho, salga como salga.
¿Quién paga?
Lo más simple es que cada pareja pague lo suyo. Una invitación en la primera salida puede dejar gusto a deuda, y nadie necesita eso. Además, así no hay que pasarse datos.
¿Cuánto debería durar?
Lo que quieran, aunque con una hora o dos suele alcanzar para saber si hay onda sin que nadie se sienta atrapado. Si están cómodos, la estiran.
Nos invitaron directamente a su casa. ¿Qué respondemos?
No hay por qué pensar mal, pero para la primera vez no conviene: irse se hace más difícil y se da algo por hecho. Tiren un café y miren cómo lo toman.
¿Y si nos cruzamos con un conocido?
Puede pasar, sobre todo en ciudades chicas. Lleven pensada una respuesta simple, como «estamos con unos amigos», y charlen antes con la otra pareja cómo actuar. Nadie tiene que dar más detalles.
¿Y ahora qué?
La fórmula más simple: un café tranqui en un horario con movimiento, un par de horas y cada pareja por su lado. Con eso ya tienen lo importante.
Si todavía están viendo si esto les va, repasen cómo empezar en el mundo swinger en pareja. Lo que conviene hablar antes de verse está en qué acordar con la otra pareja, y tienen más pautas en la guía:
Ver cómo preparar el primer encuentro
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