Cómo empezar en el mundo swinger en pareja
Nadie arranca en el mundo swinger con una cita en la agenda. Todo suele empezar con dos personas charlando en la cocina, o en el auto volviendo de algún lado, sin saber todavía si a los dos les pinta.
Por eso esta guía para principiantes no empieza por los perfiles. La idea es ir de a poco: entender qué le pasa a cada uno, ver si están en la misma y recién ahí pensar en conocer gente. Leer, chatear y verse son tres decisiones separadas, y pueden bajarse en cualquiera, aunque antes les haya parecido re buena idea.
Si las palabras todavía les suenan a chino, la guía del ambiente liberal les explica qué es cada cosa. Acá vamos a lo práctico.
Paso 1: charlen sobre la curiosidad, sin un plan a la vista
Antes de abrir una sola web, la charla que más pesa es la de ustedes dos, en casa y sin apuro.
- Busquen un rato sin apuro. Un domingo tranqui con unos mates sirve más que la una de la mañana o el final de una pelea. Que quede claro que ese día no se resuelve nada.
- Hablá de lo tuyo, no de lo que «hay que hacer». Un «a mí me intriga» deja la charla abierta. Un «tendríamos que probar» deja al otro entre la espada y la pared: sí o no.
- Aclaren si es fantasía o propuesta. Una cosa es lo que te gusta imaginar y otra lo que estás pidiendo. Si lo decís sin vueltas, tu pareja no siente que tiene que responder de una.
- A una duda no se le contesta con argumentos. Preguntale qué le pasa y escuchá, en vez de andar preparando el contraataque.
Dos formas de tirar el tema sin pedirle nada a nadie:
«Estuve leyendo sobre esto y me quedé pensando. ¿Lo charlamos un rato, sin decidir nada?»
«Antes de ver nada más, quiero saber qué te genera a vos: qué te intriga y qué no te cierra.»
Si esta charla se les hace cuesta arriba, la vemos con más detalle en cómo plantearle a tu pareja conocer a otras parejas.
Paso 2: fíjense si de verdad coinciden
Un «sí» puede querer decir cualquier cosa. Estas cuatro situaciones se parecen desde afuera, pero terminan en lugares muy distintos:
- Ganas de los dos. Hay dudas, claro, pero nadie le está haciendo el favor a nadie. Desde acá se puede avanzar.
- Ganas parecidas, tiempos distintos. Uno ya está para arrancar y el otro necesita meses. Se espera, sin apurar a nadie.
- Un sí para que termine la charla. Alguien afloja por miedo a pelear o a defraudar. Eso no es un acuerdo, y tarde o temprano pasa factura.
- Un no. Y listo. No hay que justificarlo ni volver a la carga cada semana.
Si para llegar a un sí hubo que insistir una y otra vez, lo que consiguieron es cansancio, no consentimiento.
Otro aviso, sin vueltas: si la confianza viene golpeada, esto no la arregla. Ocúpense primero de eso. Y si se marean con la diferencia entre swinger, pareja abierta y otros acuerdos, lo aclaramos en pareja abierta o swinger.
Paso 3: elijan la acción más chica que les resulte cómoda
Arrancar no quiere decir registrarse ni verse con nadie. Quiere decir hacer una cosa. Estas son opciones sueltas, no un camino que haya que hacer sí o sí:
| Dónde están hoy | Qué pueden hacer | A qué no los compromete |
|---|---|---|
| Solo nos da curiosidad | Leer esta nota y comentarla a la noche, sin más | A abrir ninguna cuenta |
| Queremos escuchar a otra gente | Charlar con personas del ambiente | A verse con nadie |
| Una pareja nos llamó la atención | Escribirle para presentarse | A ningún intercambio |
| Queremos ponerles cara | Tomar un café con ellos | A nada más después de ese café |
Hagan una sola y vuelvan a charlar. Ir de a una cosa les va a decir más que cualquier plan de cuatro etapas. Si eligen contactar a alguien, sigan con cómo conocer parejas swinger online.
Paso 4: arreglen lo básico antes de escribirle a nadie
Son cinco preguntas. No hace falta pasarlas en limpio: alcanza con que los dos contesten lo mismo.
- Qué quieren probar ahora. No en general: ahora, hoy.
- Qué no está en discusión, por más copados que les parezcan los otros.
- Qué van a mostrar: fotos, nombres, zona, Instagram.
- Cómo se avisan que quieren frenar. Una palabra o un gesto, para no tener que explicar nada delante de terceros.
- Cuándo vuelven a sentarse a hablar, salga como salga.
Nada de esto queda grabado en piedra: si algo cambia, se vuelve a charlar. Tienen un guion con ejemplos en reglas y acuerdos de pareja.
Paso 5: si crean un perfil, cuenten la verdad
Llegado el momento, lo que mejor les va a servir es decir lo que hay, sin chamuyo, aunque lo que haya sea poca experiencia. Tienen modelos en cómo armar un perfil de pareja swinger.
- Digan que son nuevos. Se ahorran malentendidos y se sacan de encima a quien busca otra cosa.
- Cuenten lo que esperan, no lo que creen que al otro le gustaría leer.
- Usen fotos que aprobaron los dos y miren bien el fondo: una patente, la puerta del edificio o la ropa del laburo dicen mucho. Lo vemos en qué mostrar en las fotos de un perfil de pareja.
- Guárdense lo que todavía no hace falta: dónde laburan, el barrio exacto, el WhatsApp. Más detalles en cómo cuidar tus datos.
SwingersArgentinos es un portal nuevo, con registro propio y solo para mayores de 18 años. Su comunidad en Argentina todavía se está armando, así que tómenselo con calma y no esperen encontrar perfiles desde el primer día. Algunas funciones requieren un plan de pago, con sus condiciones en planes y pagos.
Paso 6: miren cómo los tratan
Una foto linda no te dice si se van a llevar bien; el trato, sí. Cuando charlen con otra pareja, fíjense en esto:
- Preguntan qué buscan ustedes, y no solo cuentan lo suyo.
- Ante un «todavía no» contestan «dale, cuando quieran», sin regatear ni poner mala cara.
- No meten apuro ni tiran fechas.
- Les hablan a los dos y no suponen que todos quieren lo mismo.
Son pistas, ojo, no garantías. Ninguna web puede asegurar que cada perfil sea auténtico, y una verificación, si la hay, no garantiza intenciones. Para afinar el ojo, leé cómo detectar perfiles falsos.
Paso 7: un primer encuentro corto y sin compromiso
Si deciden verse, cuanto más simple, mejor: lo único que hay que averiguar es si pinta buena onda cara a cara.
- Un café o un bar tranquilo, con gente alrededor.
- Cada pareja va y vuelve por su cuenta, en auto, subte, colectivo o remís.
- Poco tiempo. Con una hora de charla alcanza, y si la están pasando bien se estira.
- Derecho a cambiar de idea ahí mismo, sin que nadie se ofenda.
Antes de ir, díganlo tal cual: «vamos a tomar algo y a conocernos, nada más». A los cuatro les saca una mochila de encima. Tienen ideas para organizarlo en qué acordar con la otra pareja y cómo elegir el lugar.
Paso 8: la charla de después, aunque no haya una segunda vez
Cuando termina el encuentro queda una charla pendiente, y es muy fácil patearla. Búsquense un rato en casa, o al otro día, y pasen por estas tres preguntas:
- ¿Cómo la pasó cada uno?
- ¿Ocurrió algo que no esperábamos?
- ¿Seguimos igual, ajustamos algo o lo dejamos acá?
Un buen resultado no tiene por qué ser un intercambio. Darse cuenta de que esto no es para ustedes también es terminar bien: para eso servía ir de a poco.
Cinco tropiezos de principiantes
Correr para no defraudar
Aceptar un ritmo que no es el tuyo para que el otro no se enoje suele terminar en un reproche, tarde y mal.
Creer que todos dicen lo mismo con la misma palabra
«Liberal» o «swinger» no explican qué aceptó cada uno. Pregunten qué quieren decir, sin vergüenza.
Subir fotos sin charlarlo
Lo que muestra uno expone a los dos. Y de otra pareja, ni ahí una captura sin permiso.
Decir que sí por compromiso
A quien te escribe no le debés una cita. «Gracias, no es para nosotros» ya es una respuesta.
Dar por hecho cómo se sintió el otro
Lo que no se habla vuelve semanas después, en el medio de otra pelea.
Antes de hacer lo próximo, confirmen
- Queremos seguir los dos, sin que nadie esté cediendo.
- Lo que viene es una sola cosa y la tenemos clara.
- Cualquiera puede decir «no» o «hasta acá» en cualquier momento.
- Acordamos qué mostramos y qué no.
- Sabemos cómo frenar o postergar.
- Nadie cuenta con una decisión que todavía no tomamos.
Esto no asegura que todo salga bien: sirve para ver qué falta charlar. Si alguna no les cierra, ya saben por dónde seguir.
Preguntas frecuentes
¿Hace falta experiencia para arrancar?
Ni ahí. Contar que son nuevos es una presentación tan válida como cualquiera. Hacerse los cancheros solo les complica la charla siguiente.
¿Qué pasa si uno de los dos quiere ir más lento?
Se va al paso de quien va más lento. No es una demora para negociar: si alguien aprieta el acelerador, ya no es una elección de los dos.
¿Podemos quedarnos solo en informarnos?
Obvio. Leer, comentarlo entre ustedes y no pasar de ahí ya es una decisión, y pueden quedarse en eso todo el tiempo que quieran.
¿Abrir una cuenta nos obliga a conocer a alguien?
No. Cada cosa se decide aparte: registrarse, mirar y responder un mensaje no los ata a ninguna cita, y una cita no los ata a nada más.
¿Y si empezamos y después queremos frenar?
Se frena y listo. Avísenle a quien corresponda, sin largas explicaciones, y charlen entre ustedes lo que pasó. Una decisión anterior no los obliga a seguir.
¿Y ahora qué?
En resumen: no se salteen la charla de ustedes dos y vayan de a una cosa por vez. Lo demás se va acomodando según lo que le pase a cada uno.
Si ya tienen claro que les pinta conocer a otras parejas, por acá sigue la cosa:
Ver cómo contactar a otras parejas
¿Ya quieren armar su perfil? El servicio es solo para mayores de 18 años y algunas funciones requieren un plan de pago: mirá los planes y pagos.
